SEXTO en Casa

Este contenedor es también un retrato, una servilleta, una mascada, una brújula. Sus puntos cardinales han sido diestramente bordados por la abuelita Estabanía Alavez Bautista, las tías Ofelia Sandoval Alavez, Eufrasia Reyes Riaño, Lourdes Avedaño Sandoval, Cecilia Bautista y Esperanza Bautista Bautista así como las primas Liksi Avedaño Reyes y Melishadany Alvarado Sandoval. El broche fue labrado a mano en madera de pino por Gil Bautista Bautista y Uri Velasco. La coordinación e instrucción micológica corrió a cargo de Osvaldo Sandoval.


Estas manos expertas han sido parte del objeto/contenedor que transporta los bienes de Sexto en Casa. La idea detrás de hacer algo tan precioso como contenedor llega como un cuestionamiento y una reflexión en torno a la cultura material. Es una respuesta ante el desecho masivo de envases de uso único que implica el consumo de alimentos entregados a domicilio.


El equipo de ALMA, Sexto Colectivo y algunas de las personas que conocimos en San Esteban Atatlahuca pensamos en maneras de generar algo con valor, historia y que pueda ser conservado como una pieza de arte y artesanía. Los hongos retratados son algunos de los principales que las mismas bordadoras y talladores de madera recolectan en el bosque, cocinan y consumen: 

 

Al norte Ji’i Yisi’. Hongo de aguacate: lujoso y escamado. Fugitivo del bosque que hace de perfumes las enaguas. Que se confunde con tesoros ultramarinos, fantasías japonesas, mitos de compradores millonarios. La abuelita Estabanía cuenta que hace diez años el Ji’i Yisi’ abundaba. Con la tala desmesurada de árboles “la tierra se asustó” y estas escurridizas fantasías se volvieron aún más escasas.


Al oeste queda Ji’i Naa. Yemita, pancita, tornasol que se disipa en mandarina y flor de mostaza. Como ver a través de las uñas un atardecer: opacadas bajo la piel agallas amarillas que son felicidad. De ser blancas el Ji’i Naa sería Ji’i Naa ndiyi y el tamal que lo contiene podría ser el último de tu vida.


Al sur tenemos Ji’i Pan. Hongo de Pan. Costra y migajón, espuma y cuero suave. Los posibles impostores se delatan por tonos de morado, por heridas azules, por sutiles aromas más dulces que otoñales. De jóven Ji’i Pan es terso y fríe de maravilla. De viejo es grotesco y meloso, como una plegaria por el inframundo.


Al este Ji’i Cue. Flor gorda que pide a gritos ser retratada. Trompa de cuchi. Un parásito que se alimenta de otro hongo para revelar la posibilidad marina del bosque. Camarón seco. Navidad. Florean pesados los Ji’i Cue a la orilla del camino en un naranja tan violento como el achiote.

 

Queremos agradecer a Cris Rubio, Juan Escalona y todo el equipo de Sexto Colectivo que nos invitó a experimentar en este bellísimo proyecto. Para conocer más sobre ellxs pueden escribir a sexto@sexto.mx